Tips
Todos hemos vivido la misma escena. Una caja del supermercado, cargada con libros, que se abre justo en la mitad de la escalera. El fondo cede, el contenido rueda, y alguien abajo alcanza a decir "te dije".
La caja parece el detalle más insignificante de una mudanza. Es, en realidad, lo único que separa tus cosas del suelo, de la humedad y del peso de las cajas que van encima.
Acá te contamos qué tipos de cajas existen, qué medidas manejar y cuál usar según lo que vas a mover o guardar en una bodega.
Tres razones concretas, y ninguna es estética.
Resistencia al peso. Una caja reciclada de supermercado ya cumplió su vida útil: viajó, se mojó, se apiló. Su fondo no está para una segunda vuelta con tus cosas adentro.
Capacidad de apilarse. En una bodega el espacio se gana hacia arriba. Cajas de tamaños dispares no se apilan parejo, y una torre despareja es una torre que se cae.
Protección contra humedad y polvo. Una caja cerrada y bien sellada mantiene condiciones estables adentro. Una abierta o rota deja entrar todo.
El cartón bueno cuesta poco. Reemplazar lo que venía adentro cuesta bastante más.
La regla que nadie te dice y que ordena todo: mientras más pesado el contenido, más chica la caja.
Para lo pesado y compacto: libros, documentos, herramientas, loza, botellas, discos.
Parece poco espacio y es exactamente el punto. Una caja chica llena de libros ya pesa lo que una persona puede cargar sin destruirse la espalda.
La más versátil y la que más se usa. Ropa, menaje de cocina, juguetes, artículos de baño, adornos.
Si vas a comprar un solo formato, que sea este. Y compra más de las que crees que necesitas: siempre faltan.
Solo para volumen liviano: plumones, almohadas, ropa de cama, cojines, peluches, lámparas.
El error clásico es llenar la caja grande con lo primero que se cruza. Cargada de libros no la levanta nadie, y el fondo cede antes de llegar al camión.
Son las que evitan que llegues a la casa nueva con la mitad de la vajilla trizada.
Es alta, tiene una barra transversal y permite trasladar la ropa colgada tal como está en el clóset.
Trajes, vestidos, abrigos y camisas llegan sin una sola arruga y, sobre todo, sin que tengas que plancharlo todo de nuevo. Para almacenaje largo también es la mejor opción, porque la ropa no queda comprimida por meses.
Cartón más grueso y, en muchos casos, divisiones internas de cartón que separan cada pieza.
Los platos se guardan de canto, nunca apilados como en el mueble. De canto resisten el movimiento; apilados se parten por el peso del propio conjunto.
Formato estándar, pensado para carpetas y documentos, con tapa independiente y medidas uniformes que permiten apilar sin desperdiciar espacio.
Como referencia práctica: en 1 m² con la altura bien aprovechada caben entre 15 y 20 cajas de archivo estándar, si usas repisas y apilas ordenado.
Más caras, pero reutilizables e impermeables. Ideales para lo que va a quedar guardado mucho tiempo o para lo que no puede mojarse bajo ningún escenario: fotos, documentos importantes, textiles finos.
Tienen una contra que conviene saber: al ser herméticas, si guardas algo con humedad adentro, la humedad se queda adentro. Todo debe entrar seco.
El cartón simple sirve para lo liviano y para trayectos cortos. El doble corrugado tiene dos ondas internas en vez de una: resiste más peso, aguanta mejor la humedad y soporta que le pongan otras cajas encima.
Para una mudanza de un día, el simple cumple. Para almacenaje en bodega, donde las cajas van a estar apiladas durante meses, el doble corrugado es el que corresponde.
Tipo de caja | Para qué sirve |
Chica (30 a 40 cm) | Libros, documentos, herramientas, loza, botellas. |
Mediana (50 x 40 x 30 cm) | Ropa, menaje, juguetes, adornos. El formato más versátil. |
Grande (60 x 40 x 40 cm) | Ropa de cama, cojines, plumones, lámparas. Solo volumen liviano. |
Ropero con barra | Trajes, vestidos y abrigos colgados, sin arrugas. |
Para vajilla | Platos, copas y quebradizos, guardados de canto. |
De archivo | Carpetas y documentos de empresa, apilables y uniformes. |
Plástica con tapa | Almacenaje largo, fotos y todo lo que no puede mojarse. |
Medidas referenciales. Los formatos varían según proveedor, así que conviene confirmar antes de comprar por volumen.
Nadie acierta a la primera, pero hay una referencia útil.
Para un departamento de un dormitorio, calcula entre 20 y 30 cajas medianas. Para dos dormitorios, entre 40 y 60. Para una casa familiar, sobre 80.
Y una advertencia honesta: siempre faltan. Compra un 20% más de las que calculaste, porque quedarte sin cajas a las once de la noche antes del traslado es una experiencia que no le deseamos a nadie.
Pasarse de peso. Una caja no debería superar los 20 kilos. Si tienes que hacer fuerza rara para levantarla, sácale cosas ahora y no cuando la estés subiendo.
Dejar espacios vacíos adentro. El vacío hace que la caja se hunda cuando le pongan otra encima. Rellena con papel, toallas o ropa.
Sellar con cinta de embalaje solo por arriba. La base necesita el mismo refuerzo. Ahí es donde se abren.
Rotular por un solo costado. Cuando la caja queda al medio de una pila, ese costado es justo el que no se ve.
Mezclar habitaciones en la misma caja. Ahorra cinco minutos hoy y te cuesta una tarde entera de búsqueda después.
Embalar y organizar bien es la mitad del trabajo. La otra mitad es cómo entran a la unidad.
Lo pesado abajo, lo liviano arriba. Regla básica y la más incumplida.
Rotula por los cuatro costados. Cuando la caja quede al medio de una pila, vas a agradecer poder leerla de lado.
Deja un pasillo central. Si no puedes caminar hasta el fondo, solo vas a usar la primera fila. Es el error más común de todos.
Lo que más vas a necesitar, más cerca de la puerta. Tu yo apurado de un martes cualquiera te lo va a agradecer.
Nada directamente sobre el piso si vas a guardar por mucho tiempo. Un pallet o una repisa baja resuelve el problema antes de que exista.
Para trayectos cortos y cosas livianas, sí. Para una mudanza completa o para bodegaje, no.
Ya vienen usadas, muchas veces húmedas, y sus medidas son todas distintas, lo que hace imposible apilarlas parejo.
Solo para ropa de cama, cojines o ropa que vaya a un destino inmediato. Las bolsas no se apilan, no protegen de golpes y, si son plásticas y quedan cerradas mucho tiempo, generan condensación adentro.
Depende del cartón, pero la regla práctica es no pasar de 20 kilos por caja, sin importar cuánto diga que resiste.
Cartón doble corrugado para la mayoría de las cosas, porque es más barato y respira. Plásticas con tapa para documentos, fotos, textiles finos y todo lo que vaya a estar guardado por años.
Es el orden natural de las cosas: primero embalas, después descubres que la casa nueva tiene menos espacio del que pensabas, o que las fechas no calzan.
En AKI KB el arriendo de bodega es mensual y flexible, del tamaño que necesites, con acceso controlado y vigilancia permanente en más de 12 sucursales en Santiago.
Cuéntanos cuántas cajas tienes y te decimos qué unidad te sirve. Es literalmente lo que hacemos todos los días.
Cotiza tu minibodega aquí o llámanos al 222 000 555.
Aki simplificamos tu vida.